jueves 24 de diciembre de 2009

Navidad santa y feliz

miércoles 23 de diciembre de 2009

Oh, Emmanuel

martes 22 de diciembre de 2009

OH, Rey

lunes 21 de diciembre de 2009

Oh, Sol

domingo 20 de diciembre de 2009

Oh, LLave de David

En el evangelio de este 4º domingo de adviento, se leen estas palabras: "Dichosa tú, que has creído", y no me resisto a compartir unas bellísimas palabras de San Ambrosio: "Observas que María no dudó, sino que creyó, y por eso ha conseguido el fruto de la fe. "Bienaventurada tú, dice, que has creído". ¡Mas también sois bienaventurados vosotros que habéis oído y creído!, pues toda alma que cree, concibe y engendra la palabra de Dios y reconoce sus obras. Que en todos resida el alma de María para glorificar al Señor; que en todos resida el espíritu de María para exultar en Dios. Si corporalmente no hay más que una Madre de Cristo, por la fe Cristo es fruto de todos: pues toda alma recibe al Verbo de Dios, a condición de que, sin tacha, preservada de vicios, guarde castidad en una pureza sin detrimento"

San Ambrosio, Exposición sobre el Ev. de Lucas, 2, 26

sábado 19 de diciembre de 2009

Oh, Renuevo del tronco de Jesé

Para la reflexión de esta cuarta semana, hoy sábado os invito a leer la entrada de Siete en familia, una preciosidad, centrada en la figura de María la Virgen y, su actitud.

viernes 18 de diciembre de 2009

Oh, Adonai, Pastor de la casa de Israel

jueves 17 de diciembre de 2009

Oh, Sabiduría

viernes 11 de diciembre de 2009

¡ Alegraos !

3º domingo de Adviento: “Alegraos, de nuevo os digo, alegraos”

El Adviento avanza, ya estamos en su meridiano y en él hay una invitación clara al gozo. Antiguamente este 3º domingo era llamado de “gaudete”=de la alegría.

El Señor está en ti, "Alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén” se lee en la primera lectura.
El Señor está cerca, "Estad siempre alegres", se nos invita en la segunda,
y ¿qué se nos dice en el evangelio? El evangelio de este domingo nos habla de cómo adquirir esta alegría: con una auténtica conversión del corazón; un corazón en el que habite la justicia.
Ante anuncio de la Buena Noticia (cualquier buena noticia nos trae alegría), la gente pregunta a Juan Bautista: "¿qué tenemos que hacer?" y él les señala un camino de conversión, que pasa por tener un corazón justo y como consecuencia acciones de justicia.
Sólo el que es justo=santo en su vida, goza de todo corazón y está siempre alegre.
Repartir con los que tienen menos que nosotros, no hacer extorsión a nadie. Sólo entonces, vacios de nosotros mismos, se encarnará Dios en nosotros; y nuestra alegría brotará de un gozo pleno y verdadero; porque estamos en paz con nosotros mismos, en buena relación con los demás hombres y en armonía con todo lo creado. Estamos llenos de gozo porque el Señor está cerca y salva a todo hombre.


El estar despiertos (1º domingo) nos lleva a descubrir la gratuidad del Dios que salva a todo hombre (2º domingo) y la consecuencia será un fuerte deseo de convertirnos en hombres justos, que por ello rebosan alegría(3º domingo). Así vamos, poco a poco viviendo el espíritu del Adviento y preparándonos para la celebración de la Navidad.

"María Madre, que desde tu gravidez silenciosa ves acercarse el día de la natividad de Jesús, ayúdanos, queremos estar muy junto a ti, estar despiertos….para adorarle en Belén."

lunes 7 de diciembre de 2009

Virgen Inmaculada

viernes 4 de diciembre de 2009

"Todos verán la salvación de Dios"

2º Domingo de Adviento

El evangelio de este 2º domingo de adviento termina con estas esperanzadoras palabras: “Todos verán la salvación de Dios”. Y todos, son todos; nadie queda excluido, a no ser por propia voluntad; pero la oferta por parte de Dios es clara, gratuita y universal. Sabios e ignorantes, creyentes y ateos, pacificadores y violentos, pobres y ricos…todos llamados a contemplar la salvación que se nos hará presente en Navidad, en un Niño pequeño recostado en un pesebre.
Si la semana pasada veíamos la llamada a estar preparados, a “estar siempre despiertos”, en ésta se nos invita a reconocer la gratuidad del DON de la salvación universal.
Nuestro Dios, rico en misericordia, no niega sus bienes a nadie. "¿Tú quieres?", pues Dios se te dará. Ya lo dijo san Juan de la Cruz: “Alma llena de esperanza, tanta alcanza cuanto espera”.
Si tú deseas salvación, verás la salvación; esta es la palabra que hoy Dios nos dirige, y su Palabra nunca falla.
Abramos los ojos, estemos despiertos y, todos veremos la salvación de Dios.

sábado 28 de noviembre de 2009

"Estad siempre despiertos"

1º Domingo de adviento

Comenzamos un nuevo año litúrgico que se inicia con el tiempo de Adviento. Es un tiempo breve (apenas cuatro semanas), sencillo, bello y sugerente.
La vida de todo creyente es, debe ser, un adviento, y ¿por qué? Pues porque siempre debemos esperar al Señor que viene.
Nos disponemos a celebrar en la próxima Navidad, al Dios que vino en nuestra carne.
Vivimos cada día la venida constante del Señor en los acontecimientos anodinos y sin relieve, pero llenos de su Presencia, si sabemos leer los signos pobres en que se nos manifiesta.
Esperamos con gozo al que vendrá al fin de los tiempos, ¿o es que no decimos cada día en la Eucaristía “Ven, Señor Jesús” con un deseo ardiente?

Y para esta celebración navideña, para el vivir cada día y para el futuro, Jesús, en el Evangelio de este primer domingo nos dice: “Estad siempre despiertos”. Esta es una actitud fundamental del tiempo de Adviento, la vigilancia. Que no nos adormezcamos en nuestro egoísmo, ni en el consumismo que nos rodea por todas partes.
Esperemos, estemos vigilantes porque El, Jesús, Dios hecho hombre, viene a nuestro encuentro.
Siempre atentos, siempre vigilantes, siempre despiertos. Así podremos celebrar con gozo pleno al Dios que vino hecho niño en Belén, al Emmanuel. El ya vino, El ya está, pero El siempre viene y vendrá. “Estad siempre despiertos”

domingo 22 de noviembre de 2009

Domingo de Cristo Rey



MI REY

Y MI DIOS

ERES TÚ

Salmo 43

sábado 21 de noviembre de 2009

Presentación de la Virgen María


La niña María

-¡qué gracia en su vuelo!-,

paloma de cielo,

al templo subía

y a Dios ofrecía

el más puro don:

sagrario y mansión

por él consagrada

y a él reservada

es su corazón.


¡Oh blanca azucena!,

la Sabiduría

su trono te hacía,

dorada patena,

de la gracia llena,

llena de hermosura.

Tu luz, Virgen pura,

niña inmaculada,

rasgue en alborada

nuestra noche oscura.


Tu presentación,

princesa María,

de paz y alegría

llena el corazón.

De Dios posesión

y casa habitada,

eres la morada

de la Trinidad.

A su Majestad

la gloria sea dada.

Amén.


Himno L.H.

lunes 16 de noviembre de 2009

Me abandono a Ti

"Padre mío,
me abandono a Ti.
Haz de mí lo que quieras.
Lo que hagas de mí te lo agradezco,
estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo.
Con tal de que tu voluntad se haga en mí
y en todas tus criaturas,
no deseo nada más, Dios mío.
Pongo mi vida en Tus manos.
Te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi corazón,
porque te amo,
y porque para mí amarte es darme,
entregarme en Tus manos sin medida,
con infinita confianza,
porque Tú eres mi Padre."
C.F.

viernes 13 de noviembre de 2009

Madre, enséñanos a orar

Madre, al contemplarte un día y otro, en tu actitud siempre orante, nos brota espontánea la súplica, tal vez atrevida, “enséñanos a orar”. Al igual que Jesús enseño a sus discípulos, nosotros somos tus pequeños hijos que necesitamos tu apoyo materno para este discipulado en la oración.
Madre, tú, ¿cómo orabas? ¿Cómo te dirigías a Dios?...
Sí, parece que comprendemos, tú no orabas, tú eras oración. A veces, confundimos las cosas, creemos que ser orantes, contemplativos, es “estar al abrigo de las cosas” y no, tú nos muestras que el orante es “el que encuentra a Dios en todas las cosas”. En el amigo y en el que, tal vez, nos ponga las cosas difíciles; en el trabajo agobiante y en el merecido descanso; en la salud y cuando el cuerpo comienza a reclamar sus derecho. En todo encontrar a Dios. Eso es lo primero que aprendemos de Ti, ojos para ver; sí, para ver la mano del Dios providente en toda circunstancia, del Dios Padre que nos guarda en todo lugar y nos conduce en todo camino.
Tú supiste verlo cuando el anuncio desconcertante del ángel; cuando tuviste que dar a luz en las afueras de Belén y colocar al Dios creador, sobre un pesebre; supiste verlo en la huida a Egipto; en el sin sentido de una vida oculta y pobre, en la que nada revelaba que Jesús, tu Hijo, fuera el Mesías; y por último lo viste cuando moría clavado en una cruz entre dos malhechores.
Tu fe fue tan grande que supiste descubrir en medio de tanto desconcierto, que Dios, no era sólo Yavéh creador de cielo y tierra, sino que era tu Padre amoroso.
Por eso al igual que Jesús, tú también nos dices con tu vida, cuando oréis decid: “PADRE”

miércoles 11 de noviembre de 2009


Tan cerca y,


tan pobre, pero


Tú me amas.

domingo 8 de noviembre de 2009

¿Cuál es tu destino?

Estamos en noviembre, y no sé por qué exactamente éste es un mes apto para la reflexión de ciertas cuestiones vitales. Os presento alguna:

"Admitamos que hayas resuelto el enigma de la Creación. Pero ¿cuál es tu destino?
Admitamos que hayas despojado de todas sus vestiduras a la Verdad. Pero ¿cuál es tu destino?
Admitamos que hayas vivido cien años felices y que te esperen cien más. Pero ¿cuál es tu destino?”
O.K.
Jesús dijo en el Evangelio: "Yo salí del Padre y he venido al mundo, ahora dejo al mundo y voy al Padre" y nosotros ¿sabemos cuál es nuestro destino?

jueves 5 de noviembre de 2009

A Cristo crucificado



No me mueve, mi Dios, para quererte

el cielo que me tienes prometido,

ni me mueve el infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte.

¡Tú me mueves, Señor!

Muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido;

muéveme ver tu cuerpo tan herido;

muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme en fin, tu amor, y en tal manera

que aunque no hubiera cielo, yo te amara,

y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,

pues aunque lo que espero no esperara,

lo mismo que te quiero te quisiera.

domingo 1 de noviembre de 2009

Santidad ¿?

Hace días leí con “tristeza” un comentario en donde se decía, que la santidad es una utopía y que lo que necesitamos es ser más humanos. Pienso que la autora de esas afirmaciones sabía poco sobre la santidad y el verdadero humanismo. Me pregunto si hay alguien más humano que los santos, creo sinceramente que no.
Sobre el hombre, el santo. Es idea de santo Tomás de Aquino, Dios no destruye la naturaleza, sino que edifica sobre ella. Si no hay hombre, no habrá santo. Pero, claro, tendríamos que saber qué se entiende por santidad.
Si partimos de la realidad que rezamos en el Gloria “sólo Tú eres santo, sólo Tú Señor”, nosotros lo somos en la medida que dejamos que El nos viva. Si uno deja a Dios ser Dios, es santo. Lo que sucede es que en ocasiones hemos confundido la santidad (vida de Dios en nosotros) con modos piadosos de comportamiento.
La manera de ser santo dependerá hacia el exterior con la misión a la que cada uno esté llamado. No la manifestará igual un padre de familia que un célibe, un trabajador del campo que un médico, una monja que un estudiante; pero en sí misma la santidad es idéntica, po
rque es Dios viviendo en nosotros. Flores distintas, pero flores, que juntas forman un bello ramo que glorifica al Señor.
Los santos que hoy celebra la Iglesia se santificaron en el mundo con estados de vida diferentes, pero para todos ellos es común el haber sido capaces de vivir por Jesús, en Jesús y de Jesús. Todos han hecho una opción de vida por el Reino y ello ha repercutido en su comportamiento social.
La llamada universal a la santidad está clara desde el Evangelio, pero si se quiere, desde el Concilio Vaticano II; quien siga empeñándose en declararla elitista y utópica, es que no desea entender.
Nosotros gocemos con esta llamada que Dios nos hace en Cristo a compartir su vida en nuestro aquí y ahora. Manifestada en una vida de entrega a todo hombre que se cruce en nuestro camino, así poco a poco Dios lo será todo en todos.
Que el Señor nos lo conceda. Feliz día.

viernes 30 de octubre de 2009

Rosario de María, cadena dulce que nos unes con Dios


Faltan pocas horas para que el mes de octubre de 2009 llegue a su término, un mes que ha sido muy rico en gracias, que el Dador de todo bien, nos ha concedido por tu mediación, Madre, Virgen del Rosario.
Gracias que nos han hecho felices de un modo u otro, con su distinto tinte gozoso o doloroso.
Hemos gozado con la iniciativa de Ángel de unirnos en el rezo del rosario por los blogueros. Ha sido muy bien acogida y hemos descubierto con asombro y gratitud que somos muchos los que Te queremos en este mundo de la blogosfera.
Nos hemos alegrado con el éxito del día 17-O en favor de la vida. La VIDA de nuevo ha triunfado; y estando en este mes tuyo, Tú has tenido algo que ver con ello...seguro.
Pero también el dolor ha aparecido en nuestras vidas, como en la de cualquier hombre, sin embargo sabemos, que junto a Ti podemos superar con mayor facilidad, los obstáculos del camino.
El rosario nos ha unido más a Ti, Madre, nos ha unido entre nosotros y con Dios. Por esto te damos gracias.
Termina el mes, pero seguiremos con el rosario en las manos, la plegaria en los labios, y el anhelo del amor en el corazón.




Este video ha sido una de las buenas iniciativas y no me resisto a no copiarlo.

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Continúa la carta de Juan Pablo II sobre el Rosario

« Rosario bendito de María, cadena dulce que nos unes con Dios »
La Iglesia ha visto siempre en esta oración una particular eficacia, confiando las causas más difíciles a su recitación comunitaria y a su práctica constante. En momentos en los que la cristiandad misma estaba amenazada, se atribuyó a la fuerza de esta oración la liberación del peligro y la Virgen del Rosario fue considerada como propiciadora de la salvación.
El Rosario es una oración orientada por su naturaleza hacia la paz, por el hecho mismo de que contempla a Cristo, Príncipe de la paz y « nuestra paz » (Ef 2, 14). Quien interioriza el misterio de Cristo –y el Rosario tiende precisamente a eso– aprende el secreto de la paz y hace de ello un proyecto de vida. Además, debido a su carácter meditativo, con la serena sucesión del Ave Maria, el Rosario ejerce sobre el orante una acción pacificadora que lo dispone a recibir y experimentar en la profundidad de su ser, y a difundir a su alrededor, paz verdadera, que es un don especial del Resucitado (cf. Jn 14, 27; 20, 21).
Es además oración por la paz por la caridad que promueve. Si se recita bien, como verdadera oración meditativa, el Rosario, favoreciendo el encuentro con Cristo en sus misterios, muestra también el rostro de Cristo en los hermanos, especialmente en los que más sufren. ¿Cómo se podría considerar, en los misterios gozosos, el misterio del Niño nacido en Belén sin sentir el deseo de acoger, defender y promover la vida, hacíendose cargo del sufrimiento de los niños en todas las partes del mundo? ¿Cómo podrían seguirse los pasos del Cristo revelador, en los misterios de la luz, sin proponerse el testimonio de sus bienaventuranzas en la vida de cada día? Y ¿cómo contemplar a Cristo cargado con la cruz y crucificado, sin sentir la necesidad de hacerse sus « cireneos » en cada hermano aquejado por el dolor u oprimido por la desesperación? ¿Cómo se podría, en fin, contemplar la gloria de Cristo resucitado y a María coronada como Reina, sin sentir el deseo de hacer este mundo más hermoso, más justo, más cercano al proyecto de Dios?
En definitiva, mientras nos hace contemplar a Cristo, el Rosario nos hace también constructores de la paz en el mundo. Por su carácter de petición insistente y comunitaria, en sintonía con la invitación de Cristo a « orar siempre sin desfallecer » (Lc 18,1), nos permite esperar que hoy se pueda vencer también una 'batalla' tan difícil como la de la paz. De este modo, el Rosario, en vez de ser una huida de los problemas del mundo, nos impulsa a examinarlos de manera responsable y generosa, y nos concede la fuerza de afrontarlos con la certeza de la ayuda de Dios y con el firme propósito de testimoniar en cada circunstancia la caridad, « que es el vínculo de la perfección » (Col 3, 14).

lunes 26 de octubre de 2009

Lucas 13,10-17



En la lectura del Evangelio de hoy se lee:
"Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga. Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu y andaba encorvada, sin poderse enderezar.
Al verla, Jesús la llamó y le dijo: “Mujer, quedas libre de tu enfermedad”


Un día más, Jesús enseña en la “sinagoga”; y ¿qué puede simbolizar ésta, sino el interior de cada uno de nosotros, nuestro propio corazón, en dónde Tú eres la Palabra que nos enseña cómo debemos de actuar? Te das cuenta que en nosotros existe también ese mal espíritu que no nos deja enderezarnos, esa incapacidad para mirar a lo alto y mirar de frente a quienes nos rodean.
Gran parte de la vida la pasamos vueltos, inclinados sobre nosotros mismos, nuestros problemas, nuestras angustias y debilidades, o sobre nuestros éxitos y progresos; el mal espíritu nos domina, en muchos momentos inconscientemente. Pero también como a la mujer del evangelio “estamos en la sinagoga y escuchamos tu Palabra”. Ella no te pidió la salud, ni la liberación de su mal, simplemente estaba donde Tú estabas; ella no te grito como el ciego Bartimeo “Hijo de David, ten compasión de mí”, simplemente estaba.
A veces, en nuestra oración nos desanimamos porque no sabemos qué decir, ni qué pedir; pues hagamos como esta mujer, basta con estar donde está Jesús, estar en su Presencia.
También a nosotros, Jesús nos llamará como a esta mujer y nos dirá “quedas libre de tu enfermedad”, “quedas libre de tu egocentrismo e individualismo que te impide mirar al Otro y a los otros.”
Aquí una vez más, el corazón misericordioso del Señor Jesús se adelanta, no necesita nuestra petición para actuar, basta que estemos frente a El con nuestra dolencia; soportar un defecto, es a veces más humillante que otra cualquier cosa; ser capaces de estar con “esa espina clavada” frente a Jesús, frente a los hermanos es poco agradable y nos hace sufrir. No sabemos liberarnos de ella, pero estemos seguros, llegará un día, en que Jesús tendrá compasión y nos librará de todo eso que nos tiene encadenados a la tierra, sobre nosotros mismos, y que nos impide mirarle de frente y mirar a los de alrededor con mirada de amor.


Jesús, estamos en nuestra “sinagoga”, necesitamos oír tu voz cálida y amorosa que nos llama por nuestro nombre y que una vez más nos dices: “quedas libre de tu enfermedad”.

sábado 24 de octubre de 2009

3º misterio: La venida del Espíritu Santo

En la primera lectura de la Eucaristía de hoy sábado de la XIX semana, se lee: “Vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros” (Rom. 4), qué coincidencia, hoy precisamente que pensaba dirigir mi oración a María parar que nos ayudase a clamar al Espíritu que se haga presente en nuestras vidas, como hombres y mujeres de hoy, como cristianos comprometidos, como blogueros creyentes que desean que la Palabra dicha de una y mil modos y maneras, y a través de los más variadas formas y temas, pueda llegara todos. Y aunque sabemos que el Espíritu habita en nosotros, oramos una vez más:

Ven, Espíritu Divino, manda tu luz desde el cielo…”
Madre, hoy como ayer, tenemos necesidad de tu presencia cuando nos unimos para clamar: “VEN, Espíritu Divino”. Gran parte del mundo yace en oscuridad, los hombres están vacíos sin tu presencia vivificante, la Iglesia necesita de tu venida constante para ser de este modo santificada permanentemente.
Madre, Tú te abriste a la acción del Espíritu y la Palabra se hizo presente en el mundo.
Tú estabas con los discípulos en oración y el Espíritu volvió a hacerse presente y en el Cenáculo nació la Iglesia, el Cristo total.
A veces tenemos la tentación, de mirarnos demasiado a nosotros mismos. Contabilizamos los que somos, los que se han alejado, los que deberíamos ser…Estamos preocupados por la falta de sacerdotes y consagrados, de laicos comprometidos; el secularismo se nos cuela por todos lados. Pero no es hora de lamentar, sino de clamar con fuerte voz: VEN ESPIRITU DIVINO MANDA TU LUZ DESDE EL CIELO.
Sí, Madre, queremos clamar desde tu Corazón para que de nuevo el Espíritu irrumpa en nuestra vida de creyentes y nos haga salir a las calles para dar testimonio de que Cristo Vive. Este es el mensaje. El mundo está mal, sí, pero Cristo Vive. Nuestra vida no es todo lo coherente que debiera ser, sí, pero Cristo Vive. Y esto es lo único importante.
Por eso no cesemos de clamar: “Ven Espíritu Santo”, te lo suplicamos con María, tu Esposa. “Ven y renueva la faz de nuestra tierra”.


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Me gustaría comentar en este blog la perícopa evangélica que se leerá en todas las misas de mañana domingo, pero como no deseo quitar esta entrada tan rápido, os remito, por si a alguien le interesa, al otro blog donde me he decidido a comentarla:
Como en el locutorio


--------- Continúa la carta sobre el Rosario del Papa Juan Pablo II

Rogar a Cristo con María 16. Cristo nos ha invitado a dirigirnos a Dios con insistencia y confianza para ser escuchados: « Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá » (Mt 7, 7). El fundamento de esta eficacia de la oración es la bondad del Padre, pero también la mediación de Cristo ante Él (cf. 1 Jn 2, 1) y la acción del Espíritu Santo, que « intercede por nosotros » (Rm 8, 26-27) según los designios de Dios. En efecto, nosotros « no sabemos cómo pedir » (Rm 8, 26) y a veces no somos escuchados porque pedimos mal (cf. St 4, 2-3).
Para apoyar la oración, que Cristo y el Espíritu hacen brotar en nuestro corazón, interviene María con su intercesión materna. « La oración de la Iglesia está como apoyada en la oración de María ».23 Efectivamente, si Jesús, único Mediador, es el Camino de nuestra oración, María, pura transparencia de Él, muestra el Camino, y « a partir de esta cooperación singular de María a la acción del Espíritu Santo, las Iglesias han desarrollado la oración a la santa Madre de Dios, centrándola sobre la persona de Cristo manifestada en sus misterios ».24 En las bodas de Caná, el Evangelio muestra precisamente la eficacia de la intercesión de María, que se hace portavoz ante Jesús de las necesidades humanas: « No tienen vino » (Jn 2, 3).
El Rosario es a la vez meditación y súplica. La plegaria insistente a la Madre de Dios se apoya en la confianza de que su materna intercesión lo puede todo ante el corazón del Hijo. Ella es « omnipotente por gracia », como, con audaz expresión que debe entenderse bien, dijo en su Súplica a la Virgen el Beato Bartolomé Longo.25 Basada en el Evangelio, ésta es una certeza que se ha ido consolidando por experiencia propia en el pueblo cristiano. El eminente poeta Dante la interpreta estupendamente, siguiendo a san Bernardo, cuando canta: « Mujer, eres tan grande y tanto vales, que quien desea una gracia y no recurre a ti, quiere que su deseo vuele sin alas ».26 En el Rosario, mientras suplicamos a María, templo del Espíritu Santo (cf. Lc 1, 35), Ella intercede por nosotros ante el Padre que la ha llenado de gracia y ante el Hijo nacido de su seno, rogando con nosotros y por nosotros.

miércoles 21 de octubre de 2009

Estad preparados


Miércoles. Semana XIX del T.O.

"Estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene le Hijo del hombre...
Al que mucho de le dio, mucho se le exigirá; al que mocho se le confió, más se le exigirá"


Llamada a la vigilancia, a estar preparados, a ser conscientes en cada instante de lo que hacemos,a no pasar por la vida de manera superficial y vana; porque es a cada instante cuando Tú te haces presente: No hay que esperar al final de la vida, porque cada momento puede ser el ultimo; y porque en cada segundo Tú te haces presente de un modo u otro.

Tratar de vivir la vida en un continuo diálogo contigo. No es esto o aquello; aprender a transpasar los acontecimientos y descubrir Tu presencia en ellos. Así no viviremos solos nunca, tu Presencia silenciosa y amorosa será una realidad (misteriosa y oculta) pero auténtica y que nos impulsará a seguir luchando por el bien y la paz.

Mucho nos has dado, lógico y coherente que mucho se nos exija. Sencillamente, lo que nos has dado son tus dones, ahora nuestros dones, se trata de devolver aquello que nos fue confiado. No somos dueños, somos administradores.

Mi vida es tuya, tómala ahora, tal como estoy, tal como soy. Y tú sabes, mejor que nadie como soy: superficial y con la fe muy escasa, no siendo capaz de taladrar los acontecimientos; perdóname, ayúdame.
Señor, una vez más, escucha mi súplica: ¡Qué vea!, ¡Que Te vea!. Si algo ves en mí que no te agrada, restaúralo, y que tu amor me ayude a seguir en el camino comenzado.
Que María, la Virgen Madre, lo haga posible. Quiero estar preparada cuando Tú vengas y me lllames. ahora, en este instante, y en ése que será mi último momento en esta tierra.

En Ti confío.

sábado 17 de octubre de 2009

Jesús muere en la cruz

5º misterio de dolor
“Justa crucem staba mater dolorosa”
Madre, gracias por haber estado junto a la cruz de Jesús. Gracias por haber recogido su último suspiro.
Un día Él, por tu intercesión cambió el agua en vino; otro, por su voluntad, el vino se convirtió en su sangre. Hoy Tú, junto a su cruz recoges esta sangre que se derrama para nuestra salvación. Para la salvación de todos los hombres, de los inocentes, de los que mueren de forma violenta, de aquellos, incluso de aquellos a quienes se les priva del derecho a nacer
Eres la Madre del Sumo y Eterno sacerdote, eres la madre sacerdotal.
Te pedimos por todo hombre que sufre, para que también, ahora, estés junto a sus cruces, alivies sus padecimientos, llenos de esperanza su dolor. Te suplicamos de un modo especial por los sacerdotes, “alter Christus”, para que estés siempre presente en sus vidas, en sus momentos de entrega, donación, de muerte…que te experimenten cercana, acogedora, sencillamente Madre.

-----Continuación carta sobre el Rosario. Juan Pablo II
Configurarse a Cristo con María
15. La espiritualidad cristiana tiene como característica el deber del discípulo de configurarse cada vez más plenamente con su Maestro (cf. Rm 8, 29; Flp 3, 10. 21). La efusión del Espíritu en el Bautismo une al creyente como el sarmiento a la vid, que es Cristo (cf. Jn 15, 5), lo hace miembro de su Cuerpo místico (cf. 1 Co 12, 12; Rm 12, 5). A esta unidad inicial, sin embargo, ha de corresponder un camino de adhesión creciente a Él, que oriente cada vez más el comportamiento del discípulo según la 'lógica' de Cristo: « Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo » (Flp 2, 5). Hace falta, según las palabras del Apóstol, « revestirse de Cristo » (cf. Rm 13, 14; Ga 3, 27).
En el recorrido espiritual del Rosario, basado en la contemplación incesante del rostro de Cristo –en compañía de María– este exigente ideal de configuración con Él se consigue a través de una asiduidad que pudiéramos decir 'amistosa'. Ésta nos introduce de modo natural en la vida de Cristo y nos hace como 'respirar' sus sentimientos. Acerca de esto dice el Beato Bartolomé Longo: « Como dos amigos, frecuentándose, suelen parecerse también en las costumbres, así nosotros, conversando familiarmente con Jesús y la Virgen, al meditar los Misterios del Rosario, y formando juntos una misma vida de comunión, podemos llegar a ser, en la medida de nuestra pequeñez, parecidos a ellos, y aprender de estos eminentes ejemplos el vivir humilde, pobre, escondido, paciente y perfecto ».18
Además, mediante este proceso de configuración con Cristo, en el Rosario nos encomendamos en particular a la acción materna de la Virgen Santa. Ella, que es la madre de Cristo y a la vez miembro de la Iglesia como « miembro supereminente y completamente singular »,19 es al mismo tiempo 'Madre de la Iglesia'. Como tal 'engendra' continuamente hijos para el Cuerpo místico del Hijo. Lo hace mediante su intercesión, implorando para ellos la efusión inagotable del Espíritu. Ella es el icono perfecto de la maternidad de la Iglesia.
El Rosario nos transporta místicamente junto a María, dedicada a seguir el crecimiento humano de Cristo en la casa de Nazaret. Eso le permite educarnos y modelarnos con la misma diligencia, hasta que Cristo « sea formado » plenamente en nosotros (cf. Ga 4, 19). Esta acción de María, basada totalmente en la de Cristo y subordinada radicalmente a ella, « favorece, y de ninguna manera impide, la unión inmediata de los creyentes con Cristo ».20 Es el principio iluminador expresado por el Concilio Vaticano II, que tan intensamente he experimentado en mi vida, haciendo de él la base de mi lema episcopal: Totus tuus.21 Un lema, como es sabido, inspirado en la doctrina de san Luis María Grignion de Montfort, que explicó así el papel de María en el proceso de configuración de cada uno de nosotros con Cristo: « Como quiera que toda nuestra perfección consiste en el ser conformes, unidos y consagrados a Jesucristo, la más perfecta de la devociones es, sin duda alguna, la que nos conforma, nos une y nos consagra lo más perfectamente posible a Jesucristo. Ahora bien, siendo María, de todas las criaturas, la más conforme a Jesucristo, se sigue que, de todas las devociones, la que más consagra y conforma un alma a Jesucristo es la devoción a María, su Santísima Madre, y que cuanto más consagrada esté un alma a la Santísima Virgen, tanto más lo estará a Jesucristo ».22 De verdad, en el Rosario el camino de Cristo y el de María se encuentran profundamente unidos. ¡María no vive más que en Cristo y en función de Cristo!

sábado 10 de octubre de 2009

2º misterio luminoso

La autorrevelación de Jesús en las Bodas de Caná
“La madre de Jesús le dijo: No tienen vino” (Jn. 2)
Hoy como ayer, Madre, tú sigues presente en el transcurso de nuestros días, en los acontecimientos festivos (como una boda) o en los dolorosos. Continúas ejerciendo de intercesora ante tu Hijo, y sabemos que cada día le presentas a El nuestras necesidades diciéndole: “No tienen vino…” No tienen…, no tienen…; les falta el vino de la alegría, de la paz, del amor; el vino de la justicia, de la comprensión; les falta vino…, no tienen…
Gracia, Madre, porque tu petición será escuchada, y también en nuestras vidas (si hacemos lo que El nos dice) se realizará el milagro. Jesús cambiará nuestra agua insípida, en “vino que alegra el corazón”.
Gracias por ser en cada instante la Mediadora de todas las gracias.

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Continuación de la carta del Papa Juan Pablo II sobre El Rosario

El Rosario, oración contemplativa
12. El Rosario, es una oración marcadamente contemplativa. Sin esta dimensión, se desnaturalizaría, como subrayó Pablo VI: « Sin contemplación, el Rosario es un cuerpo sin alma y su rezo corre el peligro de convertirse en mecánica repetición de fórmulas y de contradecir la advertencia de Jesús: 'Cuando oréis, no seáis charlatanes como los paganos, que creen ser escuchados en virtud de su locuacidad' (Mt 6, 7). Por su naturaleza el rezo del Rosario exige un ritmo tranquilo y un reflexivo remanso, que favorezca en quien ora la meditación de los misterios de la vida del Señor, vistos a través del corazón de Aquella que estuvo más cerca del Señor, y que desvelen su insondable riqueza ».
Es necesario detenernos en este profundo pensamiento de Pablo VI para poner de relieve algunas dimensiones del Rosario que definen mejor su carácter de contemplación cristológica.
Recordar a Cristo con María
13. La contemplación de María es ante todo un recordar. Conviene sin embargo entender esta palabra en el sentido bíblico de la memoria (zakar), que actualiza las obras realizadas por Dios en la historia de la salvación. La Biblia es narración de acontecimientos salvíficos, que tienen su culmen en el propio Cristo. Estos acontecimientos no son solamente un 'ayer'; son también el 'hoy' de la salvación. Esta actualización se realiza en particular en la Liturgia: lo que Dios ha llevado a cabo hace siglos no concierne solamente a los testigos directos de los acontecimientos, sino que alcanza con su gracia a los hombres de cada época. Esto vale también, en cierto modo, para toda consideración piadosa de aquellos acontecimientos: « hacer memoria » de ellos en actitud de fe y amor significa abrirse a la gracia que Cristo nos ha alcanzado con sus misterios de vida, muerte y resurrección.
Por esto, mientras se reafirma con el Concilio Vaticano II que la Liturgia, como ejercicio del oficio sacerdotal de Cristo y culto público, es « la cumbre a la que tiende la acción de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza »,15 también es necesario recordar que la vida espiritual « no se agota sólo con la participación en la sagrada Liturgia. El cristiano, llamado a orar en común, debe no obstante, entrar también en su interior para orar al Padre, que ve en lo escondido (cf. Mt 6, 6); más aún: según enseña el Apóstol, debe orar sin interrupción (cf. 1 Ts 5, 17)». El Rosario, con su carácter específico, pertenece a este variado panorama de la oración 'incesante', y si la Liturgia, acción de Cristo y de la Iglesia, es acción salvífica por excelencia, el Rosario, en cuanto meditación sobre Cristo con María, es contemplación saludable. En efecto, penetrando, de misterio en misterio, en la vida del Redentor, hace que cuanto Él ha realizado y la Liturgia actualiza sea asimilado profundamente y forje la propia existencia.

martes 6 de octubre de 2009

Festividad de la Virgen del Rosario


Día 7 octubre

Festividad de la Virgen del Rosario
Madre, con tranquilidad queremos pasar estos momentos contigo.
Deseamos poder contemplar, desde tus ojos, los misterios de Jesús y suplicarte por la humanidad.





jueves 1 de octubre de 2009

Primer misterio de gozo: La Encarnación


GRACIAS MADRE POR TU “HAGASE”
por tu Sí al plan de Dios.
Enséñanos a estar siempre abiertos a la Palabra,
disponibles como Tú,
para que también, en nosotros, se haga su voluntad.
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Estamos en octubre, mes del Rosario, de la mano del Papa Juan Pablo II, podremos ir meditando en la grandeza de esta devoción mariana.








"El Rosario Vía de contemplación
El motivo más importante para volver a proponer con determinación la práctica del Rosario es por ser un medio sumamente válido para favorecer en los fieles la exigencia de contemplación del misterio cristiano, que he propuesto en la Carta Apostólica Novo millennio ineunte como verdadera y propia 'pedagogía de la santidad': « es necesario un cristianismo que se distinga ante todo en el arte de la oración ». Mientras en la cultura contemporánea, incluso entre tantas contradicciones, aflora una nueva exigencia de espiritualidad, impulsada también por influjo de otras religiones, es más urgente que nunca que nuestras comunidades cristianas se conviertan en « auténticas escuelas de oración ».
El Rosario forma parte de la mejor y más reconocida tradición de la contemplación cristiana. Iniciado en Occidente, es una oración típicamente meditativa y se corresponde de algún modo con la « oración del corazón », u « oración de Jesús », surgida sobre el humus del Oriente cristiano.
El Rosario Oración por la paz y por la familia
Algunas circunstancias históricas ayudan a dar un nuevo impulso a la propagación del Rosario. Ante todo, la urgencia de implorar de Dios el don de la paz. El Rosario ha sido propuesto muchas veces por mis Predecesores y por mí mismo como oración por la paz. Al inicio de un milenio que se ha abierto con las horrorosas escenas del atentado del 11 de septiembre de 2001 y que ve cada día en muchas partes del mundo nuevos episodios de sangre y violencia, promover el Rosario significa sumirse en la contemplación del misterio de Aquél que « es nuestra paz: el que de los dos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separaba, la enemistad » (Ef 2, 14). No se puede, pues, recitar el Rosario sin sentirse implicados en un compromiso concreto de servir a la paz, con una particular atención a la tierra de Jesús, aún ahora tan atormentada y tan querida por el corazón cristiano.
Otro ámbito crucial de nuestro tiempo, que requiere una urgente atención y oración, es el de la familia, célula de la sociedad, amenazada cada vez más por fuerzas disgregadoras, tanto de índole ideológica como práctica, que hacen temer por el futuro de esta fundamental e irrenunciable institución y, con ella, por el destino de toda la sociedad. En el marco de una pastoral familiar más amplia, fomentar el Rosario en las familias cristianas es una ayuda eficaz para contrastar los efectos desoladores de esta crisis actual".

sábado 26 de septiembre de 2009

Ruega, ahora



Madre, un sábado más aquí nos tienes, ¿nos reconoces?, somos los blogueros, sí, somos esos hijos tuyos que con sus ideas y opiniones…desean hacer un mundo mejor, porque creemos que es posible.
Sabemos que todo es posible para el que cree, y nosotros creemos en Jesús y en Tú poder de intercesión por nosotros ante Él.
Por ello, un sábado más te decimos “ruega por nosotros pecadores, AHORA…”, sí en este ahora por el que cada uno está pasando. En este ahora de crisis económica y espiritual, en este ahora en que parece que todo va perdiendo su sentido y que el horizonte de la esperanza se nubla, en este ahora lleno de incertidumbre para tantos jóvenes y no tan jóvenes…Y en este ahora de nuestras alegrías y gozos, de nuestros logros conseguidos y esperanzas alcanzadas; también ahora ruega, para que sepamos descubrir que todo es gracia, y Don de tu Hijo Jesús.
Pero ruega, de un modo especial en el AHORA en que cada uno de nosotros se pone frente al ordenador y desea comunicar algo a los hombres; que sepamos ser voz de la única Palabra, para que hablamos de lo que hablemos: política, economía, religión, experiencias personales… sea el tema que sea el tratado, su Palabra resuene a través de nuestro lenguaje. Que Él siga haciendo oír su Palabra a través de nuestras palabras. Hoy, AHORA, como cuando caminaba entre los hombres.
Dios Padre al crear todo lo hizo bien, Jesús en su vida pública pasó haciendo el bien; que nosotros al escribir siempre bendigamos, ¿por qué que otra cosa es ben-decir sino decir-bien? Y aunque en ocasiones haya que censurar algo, como el mismo Jesús lo hizo, que nuestras voces siempre digan bien = bendigan. Así y sólo así seremos eco fiel de la Palabra. Por eso Virgen Madre María “ruega por nosotros AHORA…” Amén.

lunes 21 de septiembre de 2009

Oración

"Acaríciame. Vengo a Ti para que me acaricies antes de comenzar el día.
Que tus ojos se posen un momento sobre mis ojos.
Que acuda a mi trabajo sabiendo que me acompañas, Dios mío.
¡Pon tu música en mí mientras atravieso el desierto del ruido! Que el destello de tu Amor bese las cumbres de mis pensamientos y se detenga en el valle de la vida, donde madura la cosecha."
R. T.

sábado 19 de septiembre de 2009

Rosario


De nuevo aquí nos tienes, Madre.
Acógenos, míranos, llevamos las cuentas del rosario en las manos, la plegaria en los labios, y el anhelo de amar en el corazón.
Acepta la pobreza de nuestra oración, pero llena de confianza en tu poder de Madre e intercesora.
Te suplicamos por todos los blogueros y por todos los hombres. “Santa María…ruega, ruega por nosotros pecadores”. Sí, Madre, nos sabemos pobres pecadores, por eso acudimos a Ti en nuestro desaliento. Todos somos pecadores, unos lo reconocemos y otros no saben lo que hacen, pero Tú, ten misericordia de todos.
Te pedimos por todos, nadie queda excluido de nuestra plegaria, que desde el fondo de nuestro corazón hoy te dirigimos.
Somos como niños heridos, la vida nos hace daño de tantas maneras, y necesitamos el bálsamo de tu ternura maternal. Nuestras heridas, nuestros pecados, son nuestra mejor carta de presentación, “¡te necesitamos! ¿No ves nuestra miseria?” por eso hoy, una vez más y siempre escucha nuestro clamor: “Ruega, ruega por nosotros pecadores!”
Míranos, llevamos las cuentas del rosario en las manos, la plegaria en los labios y el anhelo de amar en el corazón.

domingo 13 de septiembre de 2009

"¿Quién decis que soy?"


En el Evangelio de este domingo, se han leido unas palabras que bien nos pueden ayudar en nuestra oración a lo largo de la semana.

"Jesús, preguntó a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que soy yo? (...) Y vosotros, ¿Quién decis que soy?"

Pues esto mismo debemos de escuchar en nuestra oración, esa pregunta que está reclamando una respuesta personal, "tú ¿quién dices que soy?, para ti ¿quién soy?".

Tratar de responder con sinceridad es ir a un tiempo descubriendo quién es Jesús y quién somos cada uno. Si Dios es para nosotros un padre bueno, comprensivo y perdonador, nosotros de un modo u otro seremos eso mismo para los demás; si por el contrario nuestras actitudes no son positivas, entonces tal vez sea porque nuestro pensamiento sobre Dios no es tan bueno como creemos. La coherencia debe guiar nuestros pasos. Debemos pensar rectamente y del mismo modo obrar, porque como se suele decir, si uno no vive como piensa, acabará pensando como vive.

Hagamos silencio delante de Jesús, entremos en nuestro corazón y escuchemos su Palabra. "¿Quién soy para ti?"

sábado 12 de septiembre de 2009

María, nombre lleno de luz y de alegría


María, nombre lleno de luz y de alegría.

Hoy sábado, nuestra cita contigo por medio del rosario.

Madre, te pedimos por todos los blogueros, por todos cuantos se acercan a estos medios de comunicación sin conocerte, sin amarte, sin...ellos son tus hijos, ayúdales a descubrirles tu presencia cercana de Madre y Amiga. Recuerda las palabras de Jesús: "Ahí tienes a tu hijo" sí, Madre, la humanidad entera es tu pobre hijo que, sin saberlo tiene sed de ti, de tu pureza, de tu vida que es la Vida de Jesús.

¿No puede nacer una flor en medio de barro? pues claro, "muestra que eres Madre" y hazlo realidad en tantos hombres cuya vida transcurre en medio de un lodazal.

María, nombre lleno de luz y de alegría.

Hoy cuando escuches nuestro rezo, no oigas sólo nuestra pobre voz, atiende a todos los sin voz, o porque no saben dirigirse a ti, o porque no quieren. Somos multitud, Madre, aunque seamos un pequeño resto, pues queremos hacerlo en nombre de todos. Desde ellos y por ellos te decimos, "muestra que eres Madre".
María, cuyo nombre nos llena de luz y de alegría.

miércoles 9 de septiembre de 2009

Ámame como eres.

Jesús nos anima diciéndonos: ámame como eres!

No desconozco tu miseria veo las luchas y las tribulaciones de tu alma veo también tus enfermedades físicas y el cansancio de tu cuerpo, conozco bien tus pecados, tu infidelidad, tus omisiones, tu vileza. Yo te digo: ámame como eres!

Aunque caigas continuamente en tus mismas faltas, aunque cometas esas culpas que no quisieras cometer, aunque no cumplas con tu deber, aunque desprecies a tu prójimo, aunque tantas veces te consideres un villano. Yo te digo: ámame como eres! De todos los momentos de tu vida en cualquier situación en que te encuentres, cuando tu alma esté llena de fervor, cuando tu corazón sea árido, seco, empedernido incapaz de sentir y de amar. Yo te digo: ámame como eres!

Si esperas ser un santo, o un ángel para entregarte al amor, no me querrás nunca, quiero que tu amor salga de lo profundo de tu miseria, por eso, así te encuentres en la fidelidad o en la infidelidad, Yo te digo: ámame como eres! Si me dices que no posees virtud y, no tienes ciencia, si estás privado de talento y vestido de andrajos si te sientes débil, indefenso, envilecido. Yo te digo: ámame como eres!

Yo estoy a la puerta de tu corazón y llamo, ábreme!... Déjame amarte, dame tu corazón te doy mi Gracia y el Pan Vivo, te doy la fuerza para afrontar y superar las dificultades de la vida, te doy el Espíritu de verdad y la Sabiduría del Amor, te doy mi Madre que te estrecha contra su Corazón Inmaculado, no dudes de Mí , ten fe.

Yo te digo ahora y siempre: ámame como eres!

(Tomado de un comentario de mcgp18)

martes 8 de septiembre de 2009

Felicidades, Madre

sábado 5 de septiembre de 2009

No temas, estoy contigo


Hagamos unos minutos de silencio y escuchemos la Palabra del Señor dirigida a cada uno de nosotros.


"Ahora, así dice Yahveh, tu creador, Jacob, tu plasmador, Israel.
No tema, que yo te he rescatado, te he llamado por tu nombre. Tú eres mío.
Si pasas por las aguas, yo estoy contigo,
si por los ríos, no te anegarán.
Si andas por el fuego, no te quemarás, ni la llama prenderá en ti.
Porque yo soy Yahveh tu Dios, el santo de Israel, tu salvador.
Eres precioso a mis ojos, eres estimado, y yo te amo.
No temas, que estoy contigo."
Isaías 43, 1-5

Si oramos la Palabra, la paz se hará realidad en nuestra vida.

lunes 31 de agosto de 2009

Súplica


Acéptame, Señor,

tal como soy,

tal como estoy.

jueves 20 de agosto de 2009

CONFÍA EN MÍ


Tomada de un comentario de mcgp18

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¿Por qué te agitas y confundes por los problemas que te trae la vida? Déjame controlar todas tus cosas e irán tornándose mejores. Cuando te entregues totalmente a mí, todas las cosas serán resueltas con tranquilidad, de acuerdo con mis planes.No te frustres, no ores como apresurándome, como si quisieras forzarme a realizar tus planes. En lugar de eso, cierra los ojos de tu alma y con paz dime: "JESUS, YO CONFIO EN TI".
Trata de evitar esos pensamientos que te angustian al querer comprender las cosas que te pasan. No arruines mis planes tratando de imponer tus ideas, déjame ser tu Dios y actuar libremente en tu vida.Entrégate a mí con completa confianza y deja tu futuro en mis manos. Dime frecuentemente: "JESUS, YO CONFIO EN TI".
Lo que más te lastima es cuando tratas de razonarlo todo de acuerdo con tus pensamientos e intentas resolver tus problemas a tu manera. Cuando me digas "JESUS, YO CONFIO EN TI", no seas como el impaciente que le dice al Doctor "cúreme", pero le sugiere la "mejor" forma de hacerlo. Déjate curar por mis brazos divinos, no tengas miedo, Yo te amo.Si ves que las cosas se vuelven peores o más complicadas, aun cuando estés orando, mantente confiado en mí, cierra los ojos de tu alma, y continúa diciendo a cada hora: "JESUS, YO CONFIO EN TI".
Necesito mis manos libres para poder manifestarte mis bendiciones. No ates mis manos con tus absurdas preocupaciones. Satanás quiere que te frustres, hacerte sentir triste, quitarte la paz.Confía en Mí, descansa en Mí, entrégate a Mí. Yo hago milagros en la medida en que tú te abandonas a Mí y de acuerdo con la fe que me tienes. Así que no te preocupes, dame todas tus frustraciones y duerme en paz, y siempre dime: "JESUS, YO CONFIO EN TI", y verás grandes milagros.Te lo prometo con todo mi amor.
Jesús

sábado 15 de agosto de 2009

María Asumpta


Todo es recuerdo en el amor, y el alma
mira lejanamente lo que sueña
y ve en suprem libertad el aire
que acompaña tu cuerpo y que lo eleva.

A través del amor, tu pie camina
y se va ñevantando de lña tierra
sin esfuerzo mortal, Virgen del Céfiro,
Señora del Rocío, Madre nuestra.

Tú que surcas el aire y eres aire
y eres gloriosamente transparencia,
vuelve hacia mí, Señora,
un poco tu hermosura, y que la vea
mi corazón silente
a través del amor con vista trémula.

Enlaza los sarmientos de mis brazos
en tu misericordia, y mi tiniebla
cubre con tu mirada,
y tenme en tu regazo la cabeza.

(Himno del Oficio de Lectura)

jueves 13 de agosto de 2009

Acción de gracias


Orando desde ti, a quien amo entrañablemente, en día tan señalado.

Gracias, Señor por este día. Gracias, por el don de la existencia y porque continúas llamándome a tu intimidad.
Gracias por cada minuto de mi vida, por las luchas y las alegrías, por los momentos en que oscuros nubarrones cubrían mi cielo, y cuando el sol iluminaba cada rincón de la existencia.
Gracias por las batallas ganadas y por las perdidas, porque sé que la victoria es segura, tú la has conseguido para mí; no puedo olvidar tus palabras: “Tened valor, yo he vencido al mundo”
Gracias por todas y cada una de las personas que has puesto en mi camino. Por las que me han amado intensamente, por las que me han exigido y con ello me han hecho crecer, y por tantas otras que nunca sabré valorar lo que han hecho por mí desde algún rincón oculto, que han iluminado mi camino aun a costa de quedarse ellas mismas a oscuras.
Gracias por mi familia; por mis amigos y cuantos se han cruzado en mi existencia y me han enseñado que la vida vale la pena de ser vivida, de ser amada, de ser gozada…

Por el don de la fe, gracias; por la educación y la formación recibidas, gracias; por los libros leídos, los viajes realizados, por el trabajo de cada día, por el descanso al final de cada jornada, gracias; por todo lo que he disfrutado en la vida, por lo que me ha hecho sufrir y por ello madurar, gracias.

Porque hoy es un día especial y simplemente uno más, gracias.

Gracias porque has estado siempre a mi lado, aunque no te haya sabido descubrir.
Porque me has dado por Madre a María, gracias.
Gracias por haber sido aliento en mi cansancio, valor en la lucha, paz en mi sosiego, salud en mi enfermedad, amor en mi egoísmo, alegría en mi desencanto, compañía en mi soledad, Palabra en mi silencio, el TODO en mi nada. Y por tantas cosas… que sólo sabemos Tú y yo, gracias.

Por Ti mismo, por ser Dios, el Dios que da sentido a mis días, a mi existir, gracias, Señor.

miércoles 5 de agosto de 2009

Lucas 1,43


“Dichosa tú, que has creído,

porque lo que te ha dicho el Señor,
se cumplirá”

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Tratemos de silenciar nuestro corazón y de escuchar en él esta alentadora Palabra.
“Dichos@ tú”
Resuena nuevamente la felicidad a la que estamos llamados, pues es Dios mismo quien a través de estas palabras dichas a María por medio de Isabel, es como si nos las dijese a cada uno de nosotros. “Dichos@ tú”.
Demos vueltas en nuestro corazón a esta Palabra “Dichosa”= feliz=bienaventurada. Sí, cada uno de nosotros es eso, feliz-dichos@, pero ¿por qué?, la Palabra nos lo dice claramente: “Dichosa tú porque creíste”. La fe es la causa de nuestra felicidad, la causa de la verdadera dicha humana. Somos felices en la medida que creemos.
Pero puede surgir un interrogante en el fondo de nuestro ser, ¿toda fe produce dicha? Y la Palabra una vez más arroja luz en la vida. Es dichoso el que cree que, lo que se le ha dicho, se cumplirá.
Dejemos que esta idea se adueñe de nosotros; a nosotros, como a María, se nos vuelve a decir, “Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor, se cumplirá”. Sí, de verdad crees que lo que se te ha dicho se va a cumplir, serás feliz. Cada cual sabe muy bien que Palabra ha dicho Dios en lo profundo del ser:
“Yo te amo” “Vete en paz y no peques más” “Tú eres precioso a mis ojos” “Levántate y anda”
“Tus pecados están perdonados”…
Si de verdad creemos que Dios ha pronunciado estas palabras sobre nosotros, esto mismo se cumplirá, Dios mismo sucerá en nosotros, y ello será la causa de nuestra dicha perdurable.
Escuchemos, escuchemos atentamente, amorosamente esta dulce Palabra de Dios:

“Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor, se cumplirá”

martes 28 de julio de 2009

Oh, Señor, escúchame (Tomado del comentario de Siddharta)

Dedicado a aquellos que buscan lo imposible para responder a la pregunta. ¿Quien es Dios?
OH SEÑOR ESCUCHAME

Señor el Eterno, Señor el infinito, Señor el Único.Dios de Fuerza, Dios de Justicia, Dios de Amor, ayúdame.
Tú que eres Llama, Tú que eres Fuego, Tú que eres Luz, protégeme.
Yo creo en Ti, Sustancia Espiritual y Eterna.Ser perfecto, que no fue engendrado, Inmutable, que no tiene comienzo, ni medio, ni fin y que se engendra eternamente a si Mismo.
Yo creo en ti, Arquitecto Sublime, que por efecto de Tu voluntad has creado de la nada este espléndido Universo.Yo creo en Ti, Eje y Polo del cosmos, Infinito, Eterno, Increado.
Yo creo en Ti, Causa Original y permanente de todas las cosas, donde la derecha crea para destruir y donde la izquierda destruye para crear.
Yo creo en Ti, Alma y Estabilizador de los mundos, donde la Divina Providencia regula el juego constante de la naturaleza y entretiene la vida.Yo creo en Ti, Fuente inagotable de Vida y de Inteligencia, que has querido dar al hombre la Razón, esta parte de Ti Mismo que Te permite ¡Oh, Invisible! de sentirte en todas partes, ¡Oh, Mudo¡ de reconocer tu voz en la grandiosa armonía del Universo.
Pues ¡Oh Señor! aunque Tú no seas nada Tú eres el Todo.Todo lo que fue y todo lo que no será jamás.Todo lo que es y todo lo que no es.Todo lo que será y todo lo que no será jamás.
Tú eres la Vida y Tú eres la Muerte.
Tú eres el Vacio y Tú eres Lo Pleno.
Tú eres la Oscuridad y Tú eres la Luz.
Tú eres el Silencio y Tú eres el Ruido.Te encontramos dentro y fuera, arriba y abajo, en el centro y al rededor.Tú envuelves el infinito y el infinito está lleno de Ti.
Tú abrazas y contienes el todo, pues el todo sale de Tu Esencia y así el todo está en Ti, el pasado, el presente y el futuro.
Tú eres el Todo que es UNO, el UNO que es todo.
Términos que se resumen en una sola palabra y esa palabra sólo se encuentra dentro....
del SILENCIO.

jueves 16 de julio de 2009

Lucas 1, 28-30


"Alégrate...
el Señor está contigo...
no temas..."


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Durante unos minutos intentemos hacer silencio en nuestro interior. Dejemos nuestros problemas, nuestras inquietudes y todo lo que nos desazona, a un lado...y con paz intentemos escuchar como se nos dicen estas palabras, hoy y aquí, ahora y a mí, con mis circunstancias concretas...

"Alégrate...el Señor está contigo...no temas..."

Escuchemos estas palabras una y otra vez, repitámoslas en nuestro corazón para que la paz vaya llenándonos. Uno sólo es feliz cuando experimenta que está en compañía, que no hace la travesía de la vida solo; hay Alguien que se interesa por nosotros, Alguien que camina a nuestro lado, Alguien que nos ama. Cuando uno va experimentando esto, el temor se evapora, la alegría llena nuestros espacios y la felicidad es posible.

Por eso, sea quien seas y estés como estés, escucha esta Palabra de Dios:


"Alégrate...el Señor está contigo...no temas..."

viernes 10 de julio de 2009

Adora y confía


No te inquietes por las dificultades de la vida
por sus altibajos, por sus decepciones
por su porvenir más o menos sombrío.
Quiere lo que Dios quiere.
Ofrécele, en medio de inquietudes y dificultades,
el sacrificio de tu alma sencilla que pese a todo
acepta los designios de su providencia.
Poco importa que te consideres un frustado
si Dios te considera plenamente realizado
a su gusto.
Piérdete confiado ciegamente en ese Dios
que te quiere para sí
y que llegará hasta ti aunque jamás lo veas.
Piensa que estás en sus manos
tanto más fuertemente tomado
cuanto más decaído y triste te encuentres.
Vive feliz. Te lo suplico.
Vive en paz.
Que nadie te altere.
Que nada sea capaz te quitarte tu paz.
Ni la fatiga psíquica. Ni tus fallos morales.
Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro,
una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor
continuamente te dirige.
Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada,
como fuente de energía y criterio de verdad,
todo aquello que te llene de la Paz de Dios.
Recuerda: cuanto te reprime o inquieta es falso.
Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida
y de las promesas de Dios.
Por eso, cuando te sientas apesadumbrado y triste,
adora y confía.

P. Pierre Teilhard de Chardin